Massimo Listri. Esplendores de la Roma papal 

 

La mirada de uno de los fotógrafos italianos contemporáneos más destacados llegó a nuestro país a través de Massimo Listri. Esplendores de la Roma papal.  Listri es uno de los artistas de la lente más conocidos y apreciados en el mundo por su extraordinaria fotografía de la arquitectura y de interiores de palacios, mansiones y jardines principescos. 

Esta es la primera vez que se reúne la colección completa de fotografías del Vaticano secreto, en un esfuerzo por poner al alcance del público la perspectiva y sensible mirada de Massimo Listri.

El público podrá disfrutar de 54 imágenes de mediano y gran formato que dejan ver el esplendor del Vaticano y sus profundidades, vistas que muestran la belleza arquitectónica de estos espacios y el arte renacentista, manierista y barroco. Se trata de una magna exposición sobre la depurada obra de uno de los fotógrafos italianos más prestigiados, con una trayectoria de cuarenta años y más de ochenta exposiciones internacionales.

Su lente ofrece un armonioso discurso en el que sobresalen los mármoles de Miguel Ángel y los pinceles de Botticelli, mosaicos pompeyanos y bibliotecas papales, donde se pueden descubrir tesoros nunca antes vistos, espacios exclusivos para los clérigos de alto nivel.

Destaca la galería de bustos, fotografías en primer plano de la maravillosa colección de esculturas griegas y romanas que hospedan los Museos Vaticanos, fisionomías marmóreas que cobran vida en la lente de Listri. 

 

 

Pinta la Revolución. Arte moderno mexicano, 1910-1950 entabla una comunicación renovada entre Estados Unidos y México

 

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                                                                "Nuestra señora de Dolores", María Izquierdo, 1943

 

Relacionar dos culturas es conjuntar dos mundos, que al unirse nos ofrecen una perspectiva distinta y renovada. Este vínculo se fortalece a través del arte. Esta es la esencia de la exposiciónPinta la Revolución. Arte moderno mexicano, 1910-1950, fruto de un esfuerzo binacional que explora, desde una visión contemporánea, un periodo trascendental para la vida del arte no sólo mexicano, sino universal.

Así lo expresó María Cristina García Cepeda, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes, al inaugurar la exposición Pinta la Revolución. Arte moderno mexicano, 1910-1950, en el Museo de Arte de Filadelfia, misma que fue anunciada en conferencia de prensa realizada en la Residencia Oficial de Los Pinos, en la que participaron el secretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa, y el vocero de la Presidencia de la República, Eduardo Sánchez Hernández.

Ambos funcionarios coincidieron en que con esta muestra el Gobierno de la República ratifica su compromiso para promover la difusión de contenidos culturales de extraordinaria calidad en México y en otros países. 

Pinta la Revolución es resultado de cuatro años de trabajo y de diálogo entre dos prestigiosas instituciones: los museos de Arte de Filadelfia y del Palacio de Bellas Artes de México, para ofrecer una comunicación renovada entre Estados Unidos y México.

Esta exposición busca la mirada de nuevos públicos que conocerán el modernismo mexicano de una manera novedosa y que, a través del proyecto de digitalización, se acercarán a obras tan importantes como los murales de Diego Rivera o El retrato de la burguesía de Siqueiros”, refirió María Cristina García Cepeda.

Para la concreción de esta muestra de arte mexicano se contó con la participación de académicos, pedagogos e investigadores, entre otros especialistas, con el fin de mostrar un amplio e ilustrativo panorama de la pintura mexicana de la primera mitad del siglo XX. Es una de las exhibiciones más completas que se han presentado acerca del modernismo mexicano.

Para la Secretaría de Cultura de México, dijo la titular del INBA, es prioridad la itinerancia internacional de lo más representativo del arte nacional. “En tiempos recientes ha presentado exposiciones de gran relevancia, como México 1900-1950. Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco y las vanguardias, que actualmente alberga el Grand Palais de París, y Orozco, Rivera, Siqueiros. La exposición pendiente, que en 2015 se presentó en Santiago de Chile, y en 2016, en el Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina.

En ese sentido, Eduardo Sánchez destacó que durante esta administración han sido 42 magnas exposiciones las que ha presentado México en el extranjero y que han sido vistas por cerca de 5 millones de personas en todo el mundo, aspecto que vuelve a fortalecerse con esta muestra en uno de los recintos más importantes del circuito internacional.

 “En nombre del secretario de Cultura de México, Rafael Tovar y de Teresa, deseo reconocer la magnífica labor del Museo de Arte de Filadelfia y el Museo del Palacio de Bellas Artes para presentar esta exposición que ha permitido estrechar lazos de amistad, de intercambio y de colaboración entre nuestras instituciones y países.

 

holocausto Manuel Rodriguez Lozano exhibicion MILIMA20161020 0047 8  "El holocausto", de Manuel Rodríguez Lozano, una de las piezas de exhibición.

 

“Celebramos que México y Estados Unidos se acerquen aún más a través del arte y la cultura. Como nos muestra esta magna exposición, la historia del arte es también la historia de la sociedad que lo crea. Arte y cultura son vehículos de paz y desarrollo. Hoy tiene especial significado reafirmar los vínculos de colaboración, amistad y respeto entre nuestros países.

Con el fin de presentar el muralismo y compartir con los visitantes obras maestras de Rivera, Orozco y Siqueiros, la muestra incluye, en formato digital, importantes murales realizados en México y Estados Unidos por estos tres artistas, los tres grandes, como son también llamados: la serie de murales que Rivera realizó para la Secretaría de Educación Pública; El retrato de la burguesía, elaborado por Siqueiros para el Sindicato Mexicano de Electricistas, y The Epic of American Civilization de Orozco, ubicado en el Dartmouth College, en Hanover, New Hampshire.

Después de su periodo de exhibición en el recinto estadunidense, Pinta la Revolución. Arte moderno mexicano, 1910-1950 se presentará en el Museo del Palacio de Bellas Artes de México, a partir del 10 de febrero de 2017.

 

 

 

 

Mega colección de arte viaja a París para resarcir clichés creados en Europa

 

 

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Romper los clichés que a nivel internacional existen sobre el arte mexicano del siglo XX, como el hecho de que el muralismo es una consecuencia de la Revolución, que los artistas crearon un arte de propaganda o que el movimiento armado de 1910 detonó el interés por plasmar la vida índígena, es parte de la intención de la muestra México 1900-1950. Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco y las vanguardias, a inaugurarse el próximo 5 de octubre en el RMN-Grand Palais de Francia.

En palabras del curador, Agustín Arteaga, la exposición que reúne 203 obras entre pinturas, grabados, fotografías y esculturas procedentes de 20 colecciones nacionales y 10 internacionales, y de artistas como Dr. Atl, Manuel Álvarez Bravo, Germán Cueto, Roberto Montenegro y Miguel Covarrubias, será una revisión de la historia del arte mexicano en un periodo muy definido.

“Estamos tratando de desarticular todos los clichés que hay en el extranjero, por ejemplo vemos cómo desde el siglo XIX los temas del indigenismo están presentes aun antes de la Revolución, pintores como el Dr. Atl, Jean Charlot o José María Jara”, destacó el curador.

Otro cliché que buscan desvanecer es que los artistas mexicanos llegaron Europa a estudiar, cuando la realidad es que fueron parte del movimiento artístico internacional. “Son artistas con trayectorias sólidas e importantes y llegan a ser parte de los movimientos y experimentación, llegan a exhibir y a participar en las grandes exposiciones con gran reconocimiento y a ser coleccionados por las grandes instituciones y mecenas”.

Arteaga también comentó que la historia del arte como todas las historias, se va transformando y la historia de la primera mitad del siglo XX mexicano, “ha sido diluida entro de lo que fueron los movimientos posteriores de la Segunda Guerra Mundial, porque el arte mexicano de repente se asoció a un realismo socialista.

Entonces la parte sustancial de esta exposición, es que durante toda esa primera mitad del siglo, el arte mexicano fue fundamental en el desarrollo de la modernidad a nivel internacional”.

Ese impacto, dijo, es demostrable ya que todos los artistas de todas las latitudes tomaron atención, la crítica y el coleccionismo, en adquirir obra de mexicanos, “es por eso que encontramos en todas las instituciones más importantes en el mundo acervos grandes, trascedentes de este patrimonio creado por los artistas nacionales”.

Arteaga agregó que la exposición no está concentrada en la pintura al óleo, ni en los famosos muralistas (Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco)ni en Frida Kahlo, porque la intención es que Europa conozca a otros artistas nacionales que se expresaron a través de todos los medios: escultura, grabado,instalación y video.

POR PRIMERA VEZ. México 1900-1950. Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco y las vanguardias se divide en cuatro núcleos temáticos: Arte antes de la Revolución, México y la Revolución, Las otras caras de la Escuela Mexicana, e Hibridaciones: encuentro de dos mundos.

La primera parte, apuntó el curador, incluye piezas del siglo XIX que muestran el interés de los artistas por el desarrollo de nuevas pinturas y de temas como el indigenismo. “Hay dos piezas fundamentales: Retrato de la Familia Escandón Arango (1867) de Tiburcio Sánchez de la Barquera y El velorio (1889) de José María

Jara. Ambas representan cómo los artistas al momento del fusilamiento de Maximiliano están al tanto y practicando lo que es el desarrollo de la nueva pintura y han pasado del retrato aristocrático a la pintura burguesa, de la vida cotidiana”.

En el segundo tema de la muestra se reunirán por primera vez dos obras cubistas de Diego Rivera: Paisaje zapatista y el Retrato de Ramón Gómez de la Serna (procedente del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), que fue expuesto en 1915 en Madrid pero en aquel entonces la exposición se canceló por tener obras obscenas.

También se expondrá “una de las grandes obras que por primera vez viaja a otro país: Río Juchitán (1953-1955), de Diego Rivera. Es un mural que recoge el primer viaje de Diego a Tehuantepec, al poco tiempo de que llegó a México, pintura que fue una asignación de bienes que realizó la Secretaría de Hacienda en 2015 al Museo de Arte”.

Otro cuadro que destacó Agustín Arteaga, es el Autorretrato con pelo corto (1940),hecho por Frida Kahlo y que es un óleo que resguarda el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

“Sobre ‘Las otras caras de la Escuela Mexicana, e Hibridaciones: encuentro de dos mundos’, resaltamos el movimiento del estridentismo y el surrealismo. Para esas
secciones se expondrán máscaras de Germán Cueto, pinturas del Dr. Atl y Rufino Tamayo, así como obra de Carlos Mérida, Leonora Carrington y Alice Rahon”.

Durante la conferencia de prensa, Maryse Bossiere, embajadora de Francia en México, precisó que el proyecto de esta exposición tuvo una planeación de más de dos años y recordó que las muestras más visitadas en Francia, durante los últimos años, han sido las que tuvo el Museo Quai Branly sobre Teotihuacán y los mayas.

En el evento también estuvieron presentes María Cristina García Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, y Rafael Tovar y de Teresa, secretario de cultura, quien señaló que en 2017 Francia traerá a México, tres exposiciones.

 

 

Frida y Diego toman el Grand Palais de París

 

 

Una magna exposición, que abarca 50 años de arte mexicano, se exhibe en la Ciudad Luz del 5 de octubre de 2016 al 23 de enero de 2017; la muestra, integrada por 203 obras, incluye piezas de Clemente Orozco, Tamayo, Carrington...

La muestra México 1900-1950. Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco y las vanguardias, que se presentará en el Grand Palais de París del 5 de octubre de 2016 al 23 de enero de 2017, es la más amplia y representativa exposición de arte mexicano de la primera mitad del siglo XX que se exhibe en Francia en los últimos 25 años.

Organizada por la Réunion des Musées Nationaux-Grand Palais de París, la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes, la muestra está integrada por 203 obras: 119 pinturas, 27 esculturas, 25 dibujos, 19 fotografías, 11 grabados y dos videos, procedentes de 20 colecciones mexicanas, 10 extranjeras y 10 particulares.

A través de cuatro ejes temáticos: Antes de la Revolución, México y la Revolución, Las otras caras de la Escuela Mexicana e Hibridaciones: encuentro de dos mundos, la exhibición hace un recorrido por el vasto panorama del arte de nuestro país desde el comienzo de la Revolución hasta mediados del siglo XX.

Entre las obras que se presentarán, destacan los dos cuadros más importantes del periodo cubista de Rivera: Paisaje zapatista y Retrato de Ramón Gómez de la Serna, ambos de 2015. El primero forma parte de la colección del Museo Nacional de Arte (Munal), mientras que el segundo pertenece al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).

Agustín Arteaga, curador de la instalación, explicó en entrevista con La Razón que el Retrato de Ramón Gómez de la Serna pertenecía a una colección privada de España y fue adquirido por el Malba a finales del siglo XX. “Es la primera vez que regresa a Europa desde entonces”, dijo.

Dentro de las piezas procedentes de colecciones internacionales, se encuentra el Aurretrato con pelo corto, de Frida Kahlo, que pertenece al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa) y el cual rara vez sale de ese recinto.

Otra de las obras de Rivera que se mostrarán es el mural Río Juchitán, que por primera vez sale del país, y el cual fue incorporado a la colección del Munal a través del Sistema de dministración y Enajenación de Bienes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Además de trabajos de estos artistas, la exhibición cuenta con obras de David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Roberto Montenegro, Manuel Rodríguez Lozano, Ángel Zarraga, Francisco Goitia, Manuel Álvarez Bravo, María Izquierdo, Tina Modotti, Nahui Ollin, Leonara Carrington e, incluso, Mathiaz Goeritz, uno de los pioneros del arte minimalista a nivel mundial, y de Gabriel Orozco, artista contemporáneo. Aunque en el título se destacan los nombres de Rivera, Kahlo y Orozco, célebres en Francia y Europa, a decir de Arteaga, uno de los propósitos de la exposición es cuestionar el canon de artistas mexicanos que son referente en el extranjero: “Estamos tratando de desarticular el cliché. Buscamos, primero, acercar la mayor posible cantidad de visitantes a la muestra para que una vez allí descubran que en el arte mexicano hay mucho más que estos tres nombres”.

A la conferencia de prensa para presentar la exposición, asistió el secretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa; la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda, y la embajadora de Francia en México, Maryse Bossière.

Tovar y Bossière destacaron que esta exhibición es muestra de las colaboraciones culturales que han tenido ambos países en los últimos años. Recordaron que la exposición Los modernos, que este 2016 se presentó en el Munal, se exhibirá en Lyon el próximo año. Que Francia sea el país invitado de honor del Festival Cervantino 2017, es otro ejemplo de ello, coincidieron.

Con auspicio mexicano se presenta en Brasil la exposición                  

 “Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica”

Con el objetivo de exaltar y fortalecer la creación artesanal y su importancia en el legado cultural y ancestral de Iberoamérica, se presenta en el Centro Cultural Ruth Cardoso de la Federación de Industrias de São Paulo (FIESP), en Brasil, la exposición “Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica”.

Con el objetivo de exaltar y fortalecer la creación artesanal y su importancia en el legado cultural y ancestral de Iberoamérica, se presenta en el Centro Cultural Ruth Cardoso de la Federación de Industrias de São Paulo (FIESP), en Brasil, la exposición “Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica”.Inaugurada 14 de octubre pasado y abierta al público hasta el 19 de enero del 2014, “Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica” ha sido concebida, organizada y promovida por el Banco Nacional de México (Banamex), a través de Fomento Cultural Banamex y la Fundación Roberto Hernández Ramírez, con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México.Con esta magna exposición, fruto de una investigación de Fomento Cultural Banamex realizada de 2007 a 2012, se pone de relieve el talento de 500 maestros artesanos  de 22 países iberoamericanos que muestra distintas técnicas como cerámica, madera, metalistería y orfebrería, piel, papel, textiles, fibras vegetales, entre otras, que responden a condiciones geográficas específicas y reflejan tradiciones plásticas comunes, testimonio del talento y la capacidad creadora de los pueblos iberoamericanos.México es el primer inversionista de América Latina y el Caribe en Brasil, con más de 30 mil millones de dólares. El comercio bilateral es el segundo mayor entre dos países de la región, alcanzando 10 mil millones de dólares por año. Ambos países estamos decididos a fortalecer la relación no sólo en el ámbito económico, sino también a través del arte, la cultura y el conocimiento mutuo y “Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica” es una contribución en este sentido.Esta exposición se presentó previamente en Colombia y, tras su paso por Brasil, se exhibirá en Argentina, Chile y Perú, como una muestra más de la cooperación en materia cultural y del proceso de conocimiento mutuo e integración que México apoya decididamente en el marco de su política exterior hacia América Latina y el Caribe.

México en la Bienal de Venecia 2016 recopilará la historia de la arquitectura social del país

 

 

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Basada en la tesis de "Despliegues y Ensambles", la participación de México en la Bienal de Venecia 2016 mostrará arquitecturas ensambladas a partir de fragmentos, módulos, relaciones, historias, tácticas, tecnologías y estrategias de construcción desarrolladas en el territorio mexicano. El pabellón hará hincapié en las experiencias que se pueden traducir, adaptar y multiplicar, en lugar de mostrar obras completas, productos terminados o sistemas cerrados. Bajo la dirección de Pablo Landa y su Comité Técnico, la curaduría establece una base histórica con base en manuales de participación y otra que trasciende la profesión al cuestionar el papel social de los arquitectos y la arquitectura.

Después de una convocatoria abierta con 286 registros y la diversa participación de 26 de los 32 estados de la República Mexicana, el Consejo Técnico seleccionó 31 propuestas para presentarse el próximo mes en Venecia, Italia. "El diseño más allá de la arquitectura, la participación y la auto-construcción" serán los puntos coincidentes de esta muestra, y mediante la narración de la historia profunda de la participación social en México se planteará una sinapsis entre el pasado y el presente de la arquitectura.

"Despliegues: transformaciones que conectan arquitecturas con otros tiempos y lugares. Ensambles: suma de participaciones abiertas a partir de afectos, efectos, actores e intenciones".

El eje principal de la curaduría reúne manuales históricos para destilar el conocimiento de la arquitectura para así desplazar el foco de la disciplina de obras aisladas y autores únicos. De tal forma, el enfoque está puesto en los procesos por los cuales se transmiten y aplican las habilidades y los conocimientos. Los manuales son instrumentos que conectan las estrategias de diseño y construcción con esquemas de organización permitiendo que las comunidades constituyan su propio entorno habitable. Si los manuales permiten el fomento y libre difusión de los conocimientos para la autogestión y producción; los planos arquitectónicos representan un lenguaje técnico y críptico. ¿Qué instrumentos y tecnologías podrían atraer públicos más amplios?

La propuesta de México en Venecia presenta trabajos y experiencias relacionados con los temas y objetivos de los manuales, así como estrategias comparables para la producción y difusión del conocimiento. La selección especifica cómo las contribuciones de los arquitectos podrían tener un impacto con otro tipo de estrategias además de los muros y techos de un edificio. La arquitectura siempre está inmersa en los procesos sociales y los marcos interdisciplinarios. El potencial de la profesión se realiza sólo a través de la colaboración. Con base en este mismo principio, la participación de Méxicoreunió a un equipo multidisciplinario de antropólogos, historiadores, arquitectos, diseñadores, museógrafos y fotógrafos para integrar la suma de los despliegues.

El proyecto del Pabellón de México

Como resultado de la colaboración con cada uno de los participantes, los contenidos y soportes de las propuestas son el aspecto más relevante del pabellón. Está construido por la repetición de grandes módulos y piezas estructurales que solapan transversalmente el espacio entre las columnas de acero existentes. El techo modular cubre el área de exposición creando una zona confinada con múltiples lecturas del contenido museológico. El nivel superior está texturizado con una estructura de “nido de abeja” hecha con paneles flexibles de madera contrachapada y que simbólicamente unifican la estructura superior. En su generalidad, la museografía es de soportes rígidos aprovechando la flexión de paneles de madera delgada así como las curvas y conexiones de cada una de sus partes añadiendo estabilidad y resistencia.

La sólida estructura está fabricada con certificación FSC contrachapado de abedul y madera de teca; favoreciendo el uso de elementos plegables siguiendo una analogía de adaptabilidad y la resiliencia requerida para los proyectos participativos que se muestran. Las superficies y mesas horizontales están cubiertas con un laminado blanco iluminado que genera un fondo neutro para las exposiciones. Los espacios de guardado y almacenamiento con parte de las mismas piezas verticales, y lo mismo sucede con las instalaciones eléctricas, los módulos de iluminación y los sistemas digitales. Cada módulo es desmontable y se divide en tres piezas, reduciendo el volumen de transporte en más del 80 %. Cada componente del pabellón se desarma y pliega para la eficiencia de su embalaje, envío e itinerancia.

A nivel de piso, mesas translúcidos y soportes audiovisuales determinan la composición de distintas unidades de correlación: personajes, obras, experiencias y líneas temáticas agrupados a lo largo de la exposición para así orientar al visitante en el encuentro de cada contenido. En detalle, más próximo al visitante y donde la información y los objetos pueden verse en mesas de trabajo, se muestra una breve descripción de la lista de expositores, proyectos, procesos y experiencias.

Las historias de éxito son buenas. Los sistemas para la multiplicación de casos de éxito son mejores. Con el anuncio de las propuestas seleccionadas, el Comité Técnico determinó el desarrollo de una plataforma digital para compartir las obras seleccionadas y 87 propuestas adicionales para fomentar la difusión de arquitecturas de “código abierto”.

La arquitectura no resuelve los problemas sociales. Las personas trabajan juntas para resolver problemas sociales. Esta muestra reúne despliegues, ensambles y personajes para recuperar la esencia de la profesión, donde el protagonista no es el arquitecto pues no existe una dependencia continua de su participación.

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Inauguración Orozco, Rivera, Siqueiros en Bellas Artes 43 años después. 

 

La muestra se despliega en dos grandes núcleos: “La exposición pendiente”, del curador del Museo de Arte Carrillo Gil, Carlos Palacios, y “La conexión Sur”, a cargo de Cristina Rossi. En el primero, se expone una selección de 76 obras que formaron parte de “Orozco, Rivera y Siqueiros. Pintura mexicana”, la muestra organizada por el museógrafo mexicano Fernando Gamboa que debió inaugurarse en Santiago de Chile el 13 de septiembre de 1973, y que fue cancelada dos días antes de su apertura al público, en medio de la convulsión provocada por el golpe militar de Augusto Pinochet. Embaladas nuevamente, las piezas lograron ser preservadas y viajaron en avión hacia México, acompañadas por el embajador de ese país en Chile.

Este primer núcleo abarca un período histórico que recorre desde las primeras décadas del siglo XX hasta 1973, cuando el quiebre del sistema democrático chileno impidió la presentación de la muestra e imprimió este episodio sobre las obras de la Colección Carrillo Gil. Recuperado por la investigación y curaduría de Carlos Palacios, este hecho forma parte de “La exposición pendiente”, que finalmente tuvo lugar en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, entre noviembre de 2015 y febrero de 2016.

Denominado “La conexión Sur”, el segundo núcleo cuenta con la curaduría de Cristina Rossi y registra la trama de intercambios que tejieron los tres maestros mexicanos con el medio y los artistas argentinos. Aquí podrán verse pinturas, dibujos, esculturas, grabados, bocetos y documentación de acciones realizados por Antonio Berni, Carlos Alonso, Lino Enea Spilimbergo, Juan Carlos Romero, Diana Dowek, Juan Carlos Distéfano, Demetrio Urruchúa y Juan Carlos Castagnino, entre otros. A partir de estos trabajos, se propone abrir un espacio para repensar tanto las inquietudes compartidas como la densidad de la trama sobre la que los artistas latinoamericanos continuaron grabando sus propias respuestas estéticas.

 

Este acercamiento reaviva las coincidencias y divergencias en las interpretaciones frente a la realidad de los años 30 y 40, mientras que la simbolización de los conflictos de los años 60 y 70 subraya la voluntad de acción de quienes no han distinguido entre la censura, la represión o las desapariciones que ocurrieron en cualquiera de nuestros países. La posibilidad de reponer la trama histórica devuelve a estas obras su poder de intervención sobre aquella realidad y, en el presente, abre un espacio para la elaboración de nuestra memoria aún herida.

“Esta muestra posee un significado que trasciende largamente el ámbito de las artes, pues algo de reparación, de justicia histórica, tiene el hecho de poder asistir al despliegue del más alto imaginario pictórico de México a cuatro décadas de la interdicción de su versión original por parte de la dictadura de Pinochet”, sostiene Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes. “Presentarla hoy en nuestro país nos permite interrogar esas poderosas visiones bajo la pregunta por el devenir de las artes y de los pueblos latinoamericanos en un nuevo contexto histórico de cara al siglo XXI”, completa.

“Orozco, Rivera, Siqueiros. La exposición pendiente y La conexión Sur” se lleva a cabo en el pabellón de exposiciones temporarias del Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del Libertador 1473, Ciudad de Buenos Aires), hasta el 7 de agosto de 2016, y puede visitarse de martes a viernes, de 12:30 a 20:30, y sábados y domingos de 9:30 a 20:30, con entrada libre y gratuita.

Además, se publicará un libro-catálogo con textos críticos de especialistas y reproducciones de todas las obras exhibidas, así como también la documentación del episodio de 1973. También se realizarán múltiples actividades complementarias que acompañarán la muestra.

La exposición se presenta en el Museo Nacional de Bellas Artes gracias al esfuerzo conjunto de México, Chile y Argentina, a través de sus organismos de Cultura y sus representaciones diplomáticas, del Museo de Arte Carrillo Gil, del Museo de Bellas Artes de Chile, de las empresas patrocinantes y de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina